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El jengibre

August 12, 2016

 

El jengibre (Zingiber officinale) proviene de Asia, tiene excelentes propiedades antiinflamatorias. El jengibre se caracteriza por tener un sabor picante acompañado de un aroma refrescante; podemos condimentar con éste muchos alimentos: para darle un giro de sabor fresco y algo cítrico tanto en aves, pescados, vegetales y postres.

 

El jengibre es una raíz que en su exterior posee una ligera tonalidad marrón y en su interior tiene un color amarillo pálido. Dicho ingrediente, lo puedes encontrar especialmente en tres presentaciones: fresco, encurtido y en polvo.

 

La raíz, cuando está fresca, es algo jugosa; en este caso es ideal para preparar platillos de aves, pescados, mariscos y vegetales. Si tienes tos, una infusión de jengibre puede ayudarte a aliviar las molestias. Para usarlo fresco, sólo retira la piel con una cuchara, después pícalo finamente o en rodajas.

 

Encurtido, se presenta en delgadas láminas que poseen tonalidades rosas. Principalmente el jengibre, en esta preparación, acompaña diferentes tipos de sushi elaborados con pescado crudo, pues su sabor potente limpia el paladar para continuar con la degustación de otro sushi elaborado con un pescado diferente.

 

En polvo, generalmente lo puedes utilizar en la repostería: como las clásicas galletas de jengibre, además el jengibre en polvo aporta un sabor especiado en panes y panqués. También puedes añadir dicho ingrediente en la preparación de pescados cocidos al vapor: quedarán con un sabor súper fresco. Otra preparación básica que acompaña muy bien al jengibre es en una pechuga de pavo bañada en salsa agridulce de cítricos.

 

Si te interesa cocinar platillos con sabores asiáticos, el jengibre es la puerta por la que podrás iniciar para descubrir esos nuevos sabores; atrévete a jugar un poco añadiéndolo en: adobos, aderezos frutales, caldos de pollo o pescado, en mermeladas cítricas o en mermeladas de manzana con canela.


Al cocinarlo, es mejor añadirlo al final de la preparación para que no pierda su aroma y sabor. Para guardarlo en el refrigerador, corta sólo la parte que utilices y el resto déjalo sin pelar, después envuélvelo en una toalla de papel, y luego en una bolsa o en un recipiente de plástico. Éste se preservará durante un mes en refrigeración.

 

 

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